La guia de Villa Pueyrredón

Viernes 24 Noviembre 2017

Viernes, 25 Mayo 2007 09:50

Basia Kuperman, el paisaje barrial en óleos y color

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Basia KupermanInseparable de su trabajo y pasión, Basia tiene a lado de su casa el taller donde da clases de pintura y enseña el arte de la expresión a través de óleos y figuras, de matices, metáforas y realidades sobre un lienzo en blanco donde la literatura se hace color. Vive en una casa ubicada en José Cubas con su esposo, quién había sido el cómplice de las “rabonas a la inversa” que inventaba la pintora, y así poder escurrirse de su familia y estudiar en la Escuela de Bellas Artes durante su juventud.

“Yo siempre pinté. Aunque decir que yo pintaba cuando era chica es un poco absurdo porque a todos los chicos les gusta pintar, pero a mi me gustaba en serio. Y siempre mis compañeros me dejaban pilas de cuadernos para que les hiciera los dibujos. Pero luego me dediqué de lleno en la Escuela de Bellas Artes”,

En una entrevista en el living de su casa y acompañada de un café, la artista relató así sobre sus inicios y agregó que cuando empezó a dedicarse al arte nunca pudo decir que era pintora.

¿Por qué no podía admitir que es pintora?
-Porque me parecía que decirlo era muy prematuro. Y siempre pensaba: ¿Cuándo podré decir que soy pintora?

¿Y ahora lo dice?
-Ahora sí. Ahora me dicen profesora, pintora, maestra. Y también se estila decir Artista Plástica.

Basia Kuperman nació en Polonia, llegó al país con sus padres escapando del ejército cuando tenía apenas siete años, y la Segunda Guerra Mundial pisándole los talones. Comenzó sus estudios de arte yBasia en el taller de su casa pintura en la Escuela de Bellas Artes y luego de casarse a los 19 años con el que fue su primer novio y actual esposo, José Kuperman, se mudó al barrio de Villa Pueyrredón donde hoy se encuentra.

Durante su carrera, Basia vivió momentos difíciles para el despliegue y desarrollo de sus creaciones, que no responden a faltas de apreciación del talento que posee, sino por la poca inclusión que el arte tiene en el país. Afirma que la gente tiene mayor frecuencia a la lectura y a la música, y que el resto de los artistas no tienen mucho alcance.

¿Por qué cree que es difícil llevar hacia adelante proyectos culturales?
-No hay mucho apoyo del Estado en los hechos. Y en realidad no se dan cuenta pero es un trabajo arduo y conflictivo. Porque de pronto mando una obra a un salón y la rechazan, y no porque sea mala sino porque no hay cupo. Es una lucha permanente. A mi me han premiado, me han rechazado, me ha pasado de todo. Pero en realidad, hay que entender que el arte es para todo el mundo, no sólo para los artistas. Hay mucha gente que no va a una exposición porque no entiende de arte, y en una exposición se ponen mal porque piensan que tienen que decir algo y terminan diciendo barbaridades. Se sienten obligados a opinar y no tienen por qué hacerlo.

Y con la conocida vida “de lucha” que enfrenta todo artista en ganarse la vida con sus proyectos ¿Tuvo algún rechazo de su familia cuando empezó a estudiar bellas artes?
-En general a mi familia no le gustaba nada que lo hiciera. Pero sobretodo a mi papá. Porque él sufrió tanto que quería que yo no sufriera. Entonces me decía: `No te pongas a estudiar eso que son 9 años ¿Para qué? Disfrutá la vida`. No lo hacía porque se quería interponer, sino porque realmente quería que yo estuviera bien. Entonces yo me escondía para ir a la Escuela de Bellas Artes, me hacía la rabona a la inversa.

Cómo es la rabona a la inversa ¿Le decía que estaba estudiando otra cosa?
-No, porque cuando yo me puse de novia a los 18 años, le decía a mi papá que salía con mi novio pero en realidad me iba a la Escuela de Bellas Artes. (Risas)

La artista no sólo se dedicó a la pintura en lienzo, sino también a la escultura, grabado y dibujo, aunque admite que la pintura es su expresión favorita. Una gran habitación de su casa es destinada al lugar de acción donde crea hermosos paisajes urbanos y barriales. Allí, entre los trapos manchados de vivos colores, y los pinceles gastados por los años, los elementos se van renovando para nuevas creaciones de una misma realidad, pasada por el tamiz de una mente con perspectiva.

Pañuelos blancos: Homenaje a las Madres de Plaza de Mayo¿Se inspira en hechos concretos a la hora de pintar?
-En mis obras dejo plasmada la actitud del hombre, sus vivencias, comportamiento y su vivienda. Si uno tiene sensibilidad, no puede escapar a lo que está pasando a su alrededor. Por ejemplo. Antes pintaba las casas de los barrios porque me gusta mucho su estructura. Pero ahora empecé a pintar las casas en construcción, o desconstruidas. Entonces me di cuenta que subconscientemente estaba tomando lo que pasaba a mi alrededor, todos esos edificios y casas nuevas que se están haciendo ahora.  Sin darme cuenta tomé lo que sucedía en mi entorno y eso es lo que tiene que ocurrir, uno tiene que ceder al cambio. 

Así también logró plasmar una realidad que le tocó vivir de cerca. El levantamiento del Ghetto en Varsovia.
-Sí, realicé una muestra por el Cincuentenario de la Rebelión del Ghetto, en donde yo perdí a 52 personas de mi familia. Por eso, cuando organicé la muestra, pensé que me iba a importar a mi nada más, pero me sorprendí porque tuvo un gran éxito. También se fueron uniendo personas y había mas 120 participantes, entre artistas y escritores. Yo estaba emocionada por la aceptación.

¿Hizo esta obra como un homenaje?
-Sí, me parecía importante hacer un homenaje porque siempre digo que fui huérfana de toda una humanidad. Cuando yo vine con mi mamá al país me despidió toda la familia en el puerto. Luego no quedó nadie. Todos los que organizaron el levantamiento sabían que iban a morir, pero querían morir con dignidad. Entonces la consigna era: Por nuestra y vuestra dignidad. Así fue que se atrincheraron en el Ghetto y finalmente los mataron a todos. Pero murieron como querían: peleando.

Basia y su esposo viven en el barrio hace más de 50 años. Anteriormente, vivían en el barrio porteño de Floresta pero finalmente las cosas se dieron para que se vinieran a vivir a Villa Pueyrredón.
Cuentan que compraron su actual casa sin conocerla completamente ya que no sabían que tenía un hermoso patio trasero. “Fue una posibilidad que se nos presentó porque el dueño de esta casa era un médico" –aclaró José Kuperman-. Y continuó: " Este médico quería deshacerse de la casa porque tenía problemas con los inquilinos que vivían arriba. Así que la vendió cediendo en unEstructura simple de una casa montón de aspectos ya que él tenía más apuro por vender que nosotros por comprar.”

Ambos construyeron su propia historia en el barrio, y de aquí mismo nació una de las fuentes de inspiración de Basia que más resuena en sus últimas obras. Las casas sencillas, de construcciones simples, y de colores llanos y vivos.
“No me mudaría ya de este lugar porque no cambió mucho desde entonces. Mis hijos jugaban con los hijos de los vecinos y nosotros nos sentimos bien acá”, concluyó la artista, reflexiva sobre el barrio en donde erigió su hogar.