La guia de Villa Pueyrredón

Martes 25 Abril 2017

Miércoles, 05 Mayo 2010 17:53

La insatisfacción nuestra de cada dìa Destacado

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La insatisfacción
Como bien sabemos solemos estar algo disconformes con nuestro aspecto, quien tiene su cabello rizado, lo plancha, quien lo tiene lacio, no se priva de hacer uso de la buclera y de cuanto producto haya en el mercado para marcar unos agraciados rulos...

Nuestra Instaisfacción

Como bien sabemos, las mujeres (y también muchos hombres)  solemos estar algo disconformes con nuestro aspecto.  Asì, quien tiene su cabello rizado, lo preferiría lacio, quien lo tiene lacio, no se priva de hacer uso de la buclera y de cuanto producto haya en el mercado para marcar unos agraciados rulos…. Quien lo tiene largo, se lo corta  (en algunas ocasiones, segundos después de pelear con  su pareja)  y quien lo lleva corto, recurre a nuestras tan amigables extensiones y/ò cortinitas de cabello natural,  no siempre tan accesibles para la pequeña billetera de las damas , y   bastante inaccesibles para las indiscretas manos de los caballeros (a quienes les prohibimos  pasar sus enormes dedos por nuestra costosa , larga  y recién estrenada cabellera).  Ademàs, todos conocemos a màs de una  rubia que ha querido pasar al equipo de las “vibrantes morochas”  y a alguna morocha que ha querido o quiere transformarse en una “divertidísima y  llamativa rubia” .

De la misma manera sucede con nuestra figura:  las màs altas quisieran ser màs bajas, y las màs bajas, gastan fortunas en los tacos màs altos que encuentren en l a zapaterìa de moda, aùn a costa de la salud de su delicada columna.

Asì también, las que tenemos tez màs blanca, gastamos cuanto dinero a nuestro alcance aparezca, para tomar un intenso  y “dorado” colorcito  ( a veces hasta un desagradable  anaranjadito) que apague nuestra” blanca palidez” y las morenas (y hasta morenos màs que famosos), hacen tratamientos para “blanquear” su bronceado natural.

Las màs rellenitas viven luchando por ser màs delgadas… y las delgadas por serlo aùn màs…. Las que tienen “lolas” grandes, recurren al quirófano para disminuir sus atractivas curvas y las que tienen pechos pequeños, para que le pongan todo lo que su otra amiga se quitò y hacérselas BIEN Grandes… (aunque luego les resulte incompatibles con  sus proporciones ò con su forma de vida….).
Pero nò sòlo en el aspecto físico (que es el que me compete, por mi trabajo), sino en otros aspectos también,  el ser humano se encuentra habitualmente insatisfecho…. La mujer que trabaja, se lleva en el maletìn las culpas por  dejar a sus hijos  y  a su hogar,   ya sea  para realizarse profesionalmente ò  para llevar ese dinero necesario para llevar adelante los gastos de su casa y de su familia.  La señora que no tiene un trabajo remunerado, pero “se mata” con los quehaceres  domésticos y la atención de sus seres queridos ,  desearìa brillar por sì misma y salir al mercado laboral, como muchas de sus conocidas.  La soltera , gasta tacos en las pistas de los boliches todos y cada uno de los Sàbados del  mes, en  la búsqueda a veces “desesperada”, del “príncipe azul” (aunque venga algo desteñido)… y la que ya lo tiene,  en muchas oportunidades lo  ve  convertido en  un “sapo” y quiere bajarse del colectivo de las casadas, para vivir un poco la “ alocada pero divertida “ vida de sus amigas solteras.

Las que tienen hijos,  muchas veces los delegan en  (buenas ò malas ) niñeras, cariñosas ( ò no tanto) abuelas ò  agradables y dispuestos vecinos que puedan cubrir parte de sus obligaciones.  Las que no los tienen sus propios pequeños,  gastan toneladas de pañuelos descartables secàndose eternas làgrimas por no poderse realizar como madres (aùn sin saber si es su verdadero deseo, la presión de la sociedad ò el paso del tiempo que limita el reloj biológico sin ninguna piedad….).

El ser humano, y en especial las mujeres, somos bastante injustas con nuestras vidas.  Siempre pensamos que el vecino la tiene màs fácil ò que es màs feliz.  Pero lo cierto es que quizá el ò la vecina, lucha màs que nosotros por lograr esa dicha cotidiana.  O quizá no todo lo que brilla es oro y lo que parece el paraíso es, de las puertas para adentro,  en realidad un mar de làgrimas.  Quizà nuestra cotidianeidad no sea tan negativa como nuestros lentes negros quieran hacernos ver.  A lo mejor, no se trate de recurrir al quirófano a la peluquerìa,  al divorcio, a dejar el trabajo ò a salir volando en la búsqueda de uno escapando de las tareas (a veces agobiantes) de nuestro hogar. para solucionar nuestra disconformidad.

Antes que nada, creo que es positivo que pensemos lo valiosas que somos, simplemente porque somos seres humanos.  Somos personas, y como tales, somos únicas e irrepetibles y por eso, no “tenemos la obligación de responder a ninguna exigencia estètica que pretenda igualarnos con la modelo de moda.  Si queremos mejorar, estamos en todo nuestro derecho, pero desde una elección personal.  Si queremos trabajar, tener hijos, casarnos o ser solteras,  o si queremos hacer un cambio en nuestra vida ò en nuestro cuerpo, siempre va a  tener sus consecuencias en nuestra alma y por eso debe ser una elección nuestra llevarlo a cabo o no. Una vez que detectamos la verdadera necesidad de ese cambio,  y uego de asegurarnos de que no se trata de una angustia  ò un problema emocional, tenemos que buscar la mejor opción para llevarlo adelante.  

Descartado un tema  que requiera realmente  una consulta con un buen psicólogo,  y  si de un cambio estètico se trata, lo primero a tener en cuenta es que el quirófano es el que dà las opciones màs duraderas en el tiempo, pero también màs invasivas e irreversibles.  Por eso, hay que tener presente que lo primero es determinar la real necesidad de cambiar “eso que nos està molestando”.  si es una verdadera necesidad física, buscar siempre los mejores profesionales e instituciones para lograr el resultado que verdaderamente deseamos, con el mínimo riesgo.
En principio, defendiendo mi trabajo como Cosmetòloga, debo recomendarles  que recurran a las alternativas que la Cosmetologìa y la Dermatologìa estètica , pueden brindarles con tratamientos no invasivos, pero realmente muy efectivos.    Obviamente para obtener resultados, deberemos hacer uso de nuestra paciencia, constancia y un gran trabajo interno para no desesperar y seguir buscando soluciones mágicas, que sòlo pueden llevarnos a resultados inciertos.

Yo estoy a favor de todo lo que mejore a la mujer, desde adentro hacia afuera, pues esto repercute también en otros aspectos de su vida.  Quien se ve bien y se quiere, puede comunicarse mejor con los demás  y eso siempre es positivo.  Pero lo primero, creo yo, es empezar por aceptarnos, por amarnos porque somos justamente UNICOS.  Es muy positivo aceptar nuestras diferencias, es bueno que seamos distintas  porque no nos gusta a todos lo mismo y asì, siendo diferentes, hay para todos los gustos.

A disfrutarnos!  A querernos y aceptarnos como somos ¡!
Todas tenemos nuestra belleza, màs allà del cabello lacio u ondulado, de las “lolas” grandes òpequeñas, de nuestras curvas  ò de nuestra altura.   Tratemos  de no quejarnos màs y de aceptar y agradecer todo lo bello que tenemos.  Y  si realmente tenemos algo que  rerquiera un cambio, pues trabajemos en eso con todas las precauciones del caso y siempre empezando por adentro  Recièn  después, recurrì a tu Cosmetòloga amiga, al maquillaje, al gimnasio, al quirófano… y por qué no al Photoshop!!!!

Suerte! Y No te olvides de lo bella que sos.

Silvina C. Chappe
Cosmetóloga-maquilladora profesional
Matr.39504

Esteticista - Silvina Chappe