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Sábado 24 Junio 2017

Viernes, 25 Septiembre 2009 09:35

Los Grafitis y el Delito de Daños Destacado

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DERECHO PENAL
Los Grafitis y el Delito de Daños
Cuántos de nosotros hemos padecido reiteradamente, sendas pintadas en las paredes de nuestras propiedades. Ante esta inconducta, y habiendo podido identificar puntualmente a sus autores, una asociación por medio de su denuncia obtuvo una respuesta de la Justicia

Los grafittis han existido desde siempre, más en esta ocasión su desarrollo con acento vandálico, ha tenido su consecuencia penal, encuadrando su impresión en el delito de daños.

Derecho Penal. Delito de Daños. Graffitis. Tipificación.

Cuántos de nosotros hemos padecidos reiteradamente, sendas pintadas en las paredes de nuestras propiedades, estudios, consultorios, y demás.
Ante esta inconducta, y con la suerte de haber podido identificar puntualmente a aquellos que pierden su tiempo y nos obligan a malgastar nuestro dinero, una asociación por medio de su denuncia obtuvo una respuesta de la Justicia -Cámara del Crimen- que le puso un rótulo: Delito. El que pinta graffitis en una propiedad privada sin consentimiento de su frentista, es un delicuente, puesto que su conducta se ajusta al delito de daños tipificado en el Código Penal de la Nación.
En un fallo inusual, la Cámara del Crimen sostuvo que pintar leyendas con aerosol en la pared de una propiedad privada puede ser considerado como un delito. La Sala V, con las firmas de los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Mario Filozof, más la disidencia de Mirta López González, revocó el sobreseimiento que había beneficiado a seis jóvenes sorprendidos cuando pintaban el paredón de una propiedad privada. Ahora, la causa deberá volver a primera instancia, al fuero correccional. En caso de una condena, podrían recibir entre 15 días y un año de cárcel, porque se considera un daño simple.

"La impresión de leyendas materializadas con pintura tienen carácter permanente sobre el bien y su remoción o quita exige una tarea material apreciable en dinero, cuya realización no descarta la posibilidad de que subsista una modificación en la sustancia o en la naturaleza de la cosa", dijo en su voto el juez Pociello Argerich. Además, dio por acreditados los "daños ocasionados, los cuales más allá de las reparaciones efectuadas subsisten aunque no se aprecien las leyendas en la superficie de la pared".
Por su parte, el juez Filozof sostuvo que "la posibilidad de limpieza de la pared y del frente de la asociación que fue materia de inscripciones con pintura en aerosol no obsta la tipificación del delito de daño, puesto que si así fuera, la cosa dañada que pueda tener fácil arreglo nunca podría ser objeto de ese delito".
La jueza López González votó en disidencia. Dijo que no existe daño, aunque admitió que los gastos sí deben ser resarcidos por quienes hicieron el dibujo. "Los gastos que pudieran traer aparejados la remoción de la pintura de los bienes afectados, constituye un perjuicio pero en los términos del Código Civil que puede ser dirimido y objeto de reclamo en el ámbito privado", sostuvo, en minoría, la Magistrada.
Es un fallo justo, inusual -puesto que quienes llegan a la consulta por temas análogos difícilmente pueden identificar a los sujetos que pintan por lo cual es un ilícito que queda impune regularmente-, y bienvenido en este espacio.
Más dicho extremo nos permite pensar en las pintadas en sí, con sus distintas manifestaciones y hasta evoluciones. Quizás las mismas representen la exteriorización de un artista en potencia, la rebeldía impresa, la necesidad de plasmar la identificación de alguien de manera indeleble.
Es llamativo su existencia en las callecitas porteñas, las cuales ofrecen distintas aristas del comienzo del grafittis, presentando a vándalos y a artistas que supieron cómo encontrar su espacio y representaron bellas historias. A ellos, los celebramos y agradecemos que de su mano, podamos obtener un beneficio a los sentidos. A los primeros, les deseamos que no aborten su arte, y encuentren en el consenso espacios de utilidad y bien público.
En nuestro querido Barrio de Villa Pueyrredón podemos encontrarnos con frentes que otrora fueron blancos de sendas pintadas vandálicas y hoy presentan imágenes religiosas de alto valor espiritual y artístico, promovidas por las saludables vinculaciones entre los vecinos y la Iglesia Santa Magdalena Sofía Barat –un delicioso ejemplo de ello está afincado en la esquina que forma Avenida Nazca y Nueva York-.
En conclusión: si se tienen ganas de plasmar una obra en particular, se tienen los recursos y la capacidad artística, se puede pensar en lograr el consentimiento del frentista y dejar una huella bienvenida. De lo contrario, se deberán afrontar las consecuencias de una conducta dañina que puede encuadrar en el delito de daños y ser pasible de una condena penal y obligaciones civiles emergentes del hecho ilícito.

Dra. Laura Vanesa Chappe
 
www.abogadalaurachappe.com.ar
4572-3545 / 15-6684-8855